sábado, febrero 03, 2007

Febrero

Los perros no están buscando la sombra proverbial pues está absolutamente nublado, como si tal fuera no la condición del mundo; lo está como si no pudiera ser otra cosa y ni hubiéramos reparado en ello. No valen ejemplos ni analogías. Como si no pudiéramos verlo.
Que haya sujeto y predicado es cosa de la pluralidad y de que podamos separar sujetos y predicados. Los perros, lógicos y dialogantes, distinguen troncos y piedras. Luego comentan sus distinciones en su raro lenguaje de bocas más bien cerradas. Algunos de morro afilado ladran apenas con desmayo galán y sinuoso.

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