jueves, mayo 08, 2008

Tanga

En la piscina, el nadador cincuentón se ducha antes de zambullirse. Por un momento, su barba blanca me parece espuma. La piscina es un edificio de cristal, un invernadero sobre el que cae la lluvia y en el que las algas son exterminadas. Los espectadores, bajo sus paraguas, observan los progresos de los cursillistas. El nadador cincuentón representa a una generación que optó -la famosa opción bañador de cada uno- por lo que años después -y después del tanga- estamos llamando tanga. Bajo su gorro, las nadadoras de mediana edad, con los bañadores oscuros -es su opción-, desprovistas de anillos y relojes, parecen monjas. Menos una que va en albornoz y parece que está preparando el desayuno.

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