sábado, diciembre 23, 2006

Gramática

El geólogo pugna por gramáticas de estados finitos: algo así como una cosa a un tiempo. Sin embargo, la libertad de las alteraciones nos hace pensar en las mayores complejidades. La tentación es casi mística y sería la de preguntar qué clase de gramática es la de la contingencia. La hipótesis de partida sería, claro, que sólo operan unas sujecciones muy básicas: la gravedad, cierta energía disponible en términos generales (¡y globales!), y poco más. Como si nos preguntamos por la gramática de la realidad. Las respuestas consoladoras presentan un reverso fuertemente platonizante: ¿Dónde viven los lenguajes sin gramática?

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