sábado, marzo 15, 2008

Suelo

Y azada. El suelo exhibe su interior y ya no es suelo. Pensábamos cavar y estábamos excavando. Buen azadón y buena pala. En esa rapsodia de juegos infantiles que llamamos servicio militar disponíamos del paradójicamente denominado útil de mango corto con el que debíamos cavar pozos de tirador para niños incluso más pequeños de lo que éramos por aquel entonces. Ahora, la azada es buena y el mango prolonga nuestro brazo todo lo debido. No obstante, al final, de rodillas, aparto la última tierra con las manos.

1 comentario:

marideliwes dijo...

Cavar o podar, en arrebatos que quizá respondan a regularidades que preferimos ignorar. Bien: todo porque nuestras manos acaben, sucias o destrozadas, tocando la tierra y las plantas y ¿en qué momento nos hemos quitado los guantes?