martes, febrero 26, 2008

La puente vieja

Un paraje que ha de proceder de una metamorfosis no menos violenta que la de su denominación, pues esta puente a la que nos referimos no es puente: ni está, ni se le espera, ni se le necesita. Tampoco es una fuente, lo decimos por una común confusión de turistas y veraneantes. Es sólo el riachuelo. Cierto que el paso que libra la corriente no ha debido ser precedido de una bajada incómoda al cauce ni será seguido de un resbalón, pero el topónimo nos parece excesivo porque siempre nos hemos preguntado para qué sirve un puente o un vado que no viene de ningún sitio ni nos lleva a parte alguna. (Dejando a salvo alguna fantasía de antiguos poblados, por otra parte insostenibles en el páramo.)

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